Bioy Casares decía que el recuerdo que nos deja una lectura puede ser más importante que esa lectura. Hasta hace unos minutos, mi memoria de Los asesinos incluía una vieja cama de hierro y terminaba con la víctima mirando la pared de su cuarto. Al mismo tiempo, sospechaba que en los límites de esa narración el asesinato nunca se consuma; la identidad del condenado se reduce a un nombre, su procedencia extranjera, su calma rutina y cierto plausible pasado de violencia. Es en La espera, de Borges, donde se formula la elipsis complementaria. El artilugio es tan preciso que si no fuera por el azar (y por el bueno de Foster Wallace) yo seguiría recordando ambos relatos como uno solo.
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domingo, noviembre 01, 2015
viernes, julio 17, 2015
Deberes de autor
En su escritura habían colaborado la aplicación, la resignación y el azar; las virtudes que Daneri les atribuía eran posteriores. (JLB)
****
Ejercicio de pos-meta-trans-literatura aplicada:
1. En el ejemplo anterior, reemplazar "escritura" por "reescritura", "intervención", "corrupción creativa", "engordamiento", etc.
2. Reemplazar "Daneri" por "Katchadjian", "Aira", "progresía biempensante", etc.
3. Contar prolijamente las palabras, mientras aguzamos señeramente la mirada (y el bigote).
4. Arrellanarse en algún cómodo sillón a esperar el Juicio de la Historia.
Por último (si queda tiempo), recordar que si la obra del desmesurado Daneri merece el justo oprobio o el olvido (literarios), el insufrible Argentino tampoco merece la cárcel ni que lo obliguen a pagar los juicios que a otros se les ocurre entablarle.
4. Arrellanarse en algún cómodo sillón a esperar el Juicio de la Historia.
Por último (si queda tiempo), recordar que si la obra del desmesurado Daneri merece el justo oprobio o el olvido (literarios), el insufrible Argentino tampoco merece la cárcel ni que lo obliguen a pagar los juicios que a otros se les ocurre entablarle.
sábado, abril 04, 2015
(Otra vez) La más antigua historia de amor
Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:
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viernes, abril 03, 2015
De qué hablamos cuando hablamos de amor
Según parece, realismo es dar vueltas sobre personajes derrotados, que ingieren grandes cantidades de alcohol mientras discurren sobre sus fracasos sentimentales, familiares, existenciales...
Bien escrito. Respetable. Desoladoramente verosímil, eso también. Claro que, puestos a elegir, prefiero otro tipo de convenciones formales.
(Leyendo Principiantes, de R. Carver.)
Bien escrito. Respetable. Desoladoramente verosímil, eso también. Claro que, puestos a elegir, prefiero otro tipo de convenciones formales.
(Leyendo Principiantes, de R. Carver.)
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jueves, abril 02, 2015
Simetrías y parcialidades
«Es como si Melville hubiera escrito: "Basta que sea irracional un solo hombre para que otros lo sean y para que lo sea el universo". La historia universal abunda en confirmaciones de ese temor.» (JLB)
Es como si Kafka hubiera escrito: "Los cuervos afirman que un solo cuervo podría destruir los cielos. Indudablemente, es así, pero el hecho no prueba nada contra los cielos, porque los cielos no significan otra cosa que la imposibilidad de cuervos."
Es como si Kafka hubiera escrito: "Los cuervos afirman que un solo cuervo podría destruir los cielos. Indudablemente, es así, pero el hecho no prueba nada contra los cielos, porque los cielos no significan otra cosa que la imposibilidad de cuervos."
martes, agosto 12, 2014
Eppur...
Quizás por falta de talento (o de algo mejor que hacer), cada tanto se abandona al irresistible vértigo de lo que él llama "reflexión". Entre otras profundidades más o menos perennes, le da por pensar cosas como la siguiente:
Después de Homero, ¿para qué escribir un solo verso más?
(Inútil demorarse en tales precisiones. El tipo no se achica: contiene multitudes.)
Después de Homero, ¿para qué escribir un solo verso más?
- Claro que lo mismo podría decirse de Virgilio, de Dante, de Shakespeare, de Quevedo o de Hölderlin, quizás incluso de Whitman...
(Inútil demorarse en tales precisiones. El tipo no se achica: contiene multitudes.)
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viernes, junio 13, 2014
Posible razonamiento borgeano
Los profetas son poetas. La literatura es más memorable que las revelaciones: esto también es una revelación y quizás, también, literatura.
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miércoles, octubre 02, 2013
Todos putas (Estallando contra las ingles)
Finge. El lector finge. Finge erudición y, quizás, interés.
(escribe el Negro)
No sé más, Axto murió en mitad de una palabra. Me acuerdo de la palabra: sonrisa.*
(refiere Minos)
No sé más, Axto murió en mitad de una palabra. Me acuerdo de la palabra: sonrisa.*
(refiere Minos)
El lector (los lectores) somos todos putas. Somos como esa mina que fanfarronea con las amigas, abundando en detalles sobre las fantásticas (dolorosas) dimensiones de su 'relación actual'.
"Ahí como lo ves, esto que estoy leyendo, no sabés cómo te deja..."
No se salva nadie.
Y no hay moralejas.
*Aunque (porque) algunos lectores -hay que reconocerlo- tienen estilo, tienen "pegada".
miércoles, septiembre 11, 2013
Póstuma victoria de San David
«Mas, afortunadamente, sucede que, ya que la razón es incapaz de disipar estas nubes, la naturaleza por sí misma se basta para este propósito y me cura de esta melancolía y delirio filosófico, ya relajando esta tendencia del espíritu o ya por alguna llamada o impresión vivaz de mis sentidos, que hace olvidar estas quimeras. Como, echo una partida de ajedrez, converso, me divierto con mis amigos, y cuando después de tres o cuatro horas de diversión vuelvo a estas especulaciones, me parecen tan frías, violentas y ridículas, que no me siento con ánimos de penetrar más adelante en ellas.»
(Hume, David. Tratado de la Naturaleza Humana, Libro 1, Parte 4, Sección 7.)
«A pesar de mi amistad con el prof. Reid y con el dr. Beattie, que a veces pienso que han hecho trizas la telaraña de escepticismo entretejida por el señor Hume, con frecuencia sigo sintiendo esa fascinada inquietud que inspiran las dudas del señor Hume, sin contar mi incapacidad de disiparlas por medio de la lógica y la metafísica. Quise que el prof. Kant me aclarase cómo había rebatido al señor Hume. "Señor -dijo-, la verdadera metafísica de la vida está en el buen comer y beber. La filosofía escolástica, por el contrario, interfiere en la digestión al bombear la sangre al cerebro en el momento en que más necesaria es en el estómago, así que tengo por máxima vital no considerar temas especulativos mientras se almuerza." No había tenido noticia de la muerte del señor Hume, cosa que le apenó cuando le relaté que el pobre David había muerto a causa de un reflujo y mofándose de la religión hasta el final. En vano traté de sonsacarle su postura sobre la libertad y la necesidad, sobre la inmaterialidad del alma, sobre los espectros y la clarividencia. No se prestó. Tenía que hacer la digestión.»
(Boswell, James. James Boswell visita al Profesor Kant. 2012, Segovia: ed. La Uña Rota. Trad. Miguel Martínez-Lage. p. 37)
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viernes, agosto 02, 2013
Martirologio
Cualquier boludo es doctor. Peor, cualquier boludo es hijo de doctor. Todos los días alguien se recibe de Joven Promesa de la Literatura Contemporánea (qué importa que le tome unos cuarenta añitos).
Como le decía, cualquier imbécil publica su novelita. Y si es de 'Letras', ya tendrá un par de reseñas aseguradas y el comienzo de una 'carrera': su sólido futuro de horas pagadas por el estado y algún que otro taller de 'escritura creativa' para completar el ingreso (porque el mecenazgo familiar tiene la mala costumbre de decaer hasta límites intolerables y el tipo, que al fin y al cabo es un intelectual, no tiene la culpa de tener un estómago delicado). No dejará de cumplir con su deber, con su importante labor social y humanitaria, no dejará de preocuparse por los Grandes Problemas de la Humanidad. Con algo de práctica, logrará dedicarse a vivir atormentado (entre vinito y vinito, claro está). Tendrá las mesas redondas, los congresos, la respetable consideración de alguno de esos 'círculos' en los que es fácil hacerse un nombre a fuerza de no levantar la perdiz (siempre que uno sepa cobrar favores).
Con el tiempo, estará muerto, y los críticos por fin tendrán acceso a lo que se llama una 'obra'.
Después, también tenés algunas personas que se dedican a vivir.
En resumen, tenés gente que vale la pena. No publican. No se indignan. No se resignan. No se hacen ilusiones. Los catálogos ignoran sus nombres y sus amigos no los envidian tanto como debieran. Ellos, tranquilos (o a las apuradas, según el día), preparan otro mate (otro café). Comprenden que la posteridad nunca rescató a nadie. Sospechan -sin demasiada convicción- que los sacerdotes jamás conocerán brindis sinceros. Aunque, llegado el caso, la verdad es que prefieren pensar en otras cosas.
Esos son los tipos que es indispensable leer.
Como le decía, cualquier imbécil publica su novelita. Y si es de 'Letras', ya tendrá un par de reseñas aseguradas y el comienzo de una 'carrera': su sólido futuro de horas pagadas por el estado y algún que otro taller de 'escritura creativa' para completar el ingreso (porque el mecenazgo familiar tiene la mala costumbre de decaer hasta límites intolerables y el tipo, que al fin y al cabo es un intelectual, no tiene la culpa de tener un estómago delicado). No dejará de cumplir con su deber, con su importante labor social y humanitaria, no dejará de preocuparse por los Grandes Problemas de la Humanidad. Con algo de práctica, logrará dedicarse a vivir atormentado (entre vinito y vinito, claro está). Tendrá las mesas redondas, los congresos, la respetable consideración de alguno de esos 'círculos' en los que es fácil hacerse un nombre a fuerza de no levantar la perdiz (siempre que uno sepa cobrar favores).
Con el tiempo, estará muerto, y los críticos por fin tendrán acceso a lo que se llama una 'obra'.
Después, también tenés algunas personas que se dedican a vivir.
En resumen, tenés gente que vale la pena. No publican. No se indignan. No se resignan. No se hacen ilusiones. Los catálogos ignoran sus nombres y sus amigos no los envidian tanto como debieran. Ellos, tranquilos (o a las apuradas, según el día), preparan otro mate (otro café). Comprenden que la posteridad nunca rescató a nadie. Sospechan -sin demasiada convicción- que los sacerdotes jamás conocerán brindis sinceros. Aunque, llegado el caso, la verdad es que prefieren pensar en otras cosas.
Esos son los tipos que es indispensable leer.
domingo, marzo 14, 2010
Del ambiguo sentido de 'duelo'
"Recordemos también que el futuro no es nuestro, pero tampoco puede decirse que no nos pertenezca del todo. Por lo tanto no hemos de esperarlo como si tuviera que cumplirse con certeza, ni tenemos que desesperarnos como si nunca fuera a realizarse.”(Epicuro,Carta a Meneceo)
El miedo a la muerte no tiene sentido. Lo que me separa del instante de mi muerte no es diferente de lo que me separa de cualquier otro instante.
(cuando está medio tomado le da por los aforismos pretenciosos)
El caso es que hace poco volvió a ese texto de Bioy Casares cuyo argumento es, entre otras cosas, una exageración (o reducción al absurdo) de la trama de "El Sur".
Se le ocurre que Emilio Gauna es, con toda su torpeza, infinitamente más lúcido que Juan Dahlmann.Y que Bioy, a pesar de la miopía de tanta crítica literaria superficial, no deja de afilar su 'cuchillito' de ironía contra el proverbial 'culto al coraje' de cierto ciego ilustre.
De hecho, es imposible dejar de ver a Borges tanto en Valerga como en el brujo Taboada, y es imposible no ver en ambos toda esa ambigua sabiduría que solemos heredar de nuestros padres ("Me gustaría explicarle que hay generosidad en la dicha y egoísmo en la aventura"). Y es siempre en estos entreveros más o menos edípicos, más o menos vertiginosos y confusos, --piensa el tipo-- que transcurre lo que se llama una literatura (o una vida).
El duelo por lo que no fue, por lo que pudo ser y ya no será, por lo que a pesar de nosotros llegó a ser, no es algo que se pueda o se deba 'elaborar' (con ayuda de determinados profesionales competentes); es algo que enfrentamos todos los días, puñal en mano, aferrándonos como podemos a la módica cuota de valor o de cinismo que nos tocó en suerte (o que supimos, a duras penas, procurarnos).
Todo eso, y algunas otras cosas más, piensa el tipo, aunque a nadie le interese demasiado.
La culpa la tiene quizás el destino, que hizo que recientemente se topara con la Milonga de Gauna, de Jaime Roos [escuchar, ver letra] y se atreviera --se resignara-- a escribir precisamente estas líneas.
lunes, marzo 01, 2010
Otras Inquisiciones Cruzadas
Auxiliado por algún resto de estoicismo del que no era consciente hasta entonces, o tal vez por la más monstruosa abulia, llegué hace unos días a la última línea de Antes del fin, de Ernesto Sabato. (No quiero ni mencionar lo increíblemente pretencioso de mantener esa grafía sin tilde para un apellido cuya pronunciación es abierta y pomposamente esdrújula.)
En la misma nota, en la misma página web, está la visión de Sabato sobre Georgie:
Será cuestión de estilo pero, al menos para mí, esta última cita no es más que una excelente ilustración del tema de la primera. Si no les alcanza, siempre pueden conseguir Antes del fin, y comprobarlo bajo su propio riesgo (se puede descargar acá).
Para quien le interese, en la misma nota sobre el Borges de Bioy Casares (linkeada más arriba), hay una cita en la que se condena el uso (¿abuso?) de los paréntesis y los guiones --opinión que casi estoy de acuerdo en suscribir-- así como una breve y certera definición sobre cierto chileno empalagoso ("Neruda es genial o no es nada").
Pero tal vez lo más interesante es otra declaración de este hombre que soñó ser Shakespeare soñando ser todos los hombres, y que podría funcionar como bonito epígrafe para más de un libro de memorias: "(...)estoy perdido, soy un viejo de mierda".
En este caso, el espanto me une una vez más con otro conocido prócer de las letras vernáculas. Esto es lo que opina Borges, sin entrar en muchos detalles, sobre el bueno de Ernestito:
"Al enérgico mal gusto, la desenfrenada egolatría, la sincera preocupación por el propio y continuado triunfo, hay que agregar la melancolía porque éste no sea mayor y el entusiasmo con que acoge los modestos productos de su mente activa y mediocre".
consignado en el Borges, de ABC, reproducido a su vez en esta página.*
En la misma nota, en la misma página web, está la visión de Sabato sobre Georgie:
"El arte, como el sueño, es casi siempre un acto antagónico de la vida diurna. Este mundo cruel que nos rodea lo fascina a Borges, al mismo tiempo que lo atemoriza. Y se aleja hacia su torre de marfil en virtud de la misma potencia que lo fascina. El mundo platónico es su hermoso refugio; es invulnerable, y él se siente desamparado; es limpio, y él detesta la sucia realidad; es ajeno a los sentimientos, y él rehuye la efusión sentimental; es eterno, y a él lo aflige la fugacidad del tiempo. Por temor, por repugnancia, por pudicia y por melancolía, se hace platónico". (Sabato, El escritor y sus fantasmas).
Será cuestión de estilo pero, al menos para mí, esta última cita no es más que una excelente ilustración del tema de la primera. Si no les alcanza, siempre pueden conseguir Antes del fin, y comprobarlo bajo su propio riesgo (se puede descargar acá).
Para quien le interese, en la misma nota sobre el Borges de Bioy Casares (linkeada más arriba), hay una cita en la que se condena el uso (¿abuso?) de los paréntesis y los guiones --opinión que casi estoy de acuerdo en suscribir-- así como una breve y certera definición sobre cierto chileno empalagoso ("Neruda es genial o no es nada").
Pero tal vez lo más interesante es otra declaración de este hombre que soñó ser Shakespeare soñando ser todos los hombres, y que podría funcionar como bonito epígrafe para más de un libro de memorias: "(...)estoy perdido, soy un viejo de mierda".
*Según me informa un comentario, la versión que puede consultarse en la página del link es inexacta, por lo que reemplacé la cita por su oportuna sugerencia. De todos modos dejo el link para quienes quieran compararlas.
jueves, enero 07, 2010
Mi vieja mula... (William Wilson y Dorian Gray)
(epitafio jamás escrito en la tumba de un procrastinador crónico)
Comparado con mi yo actual, mi yo futuro es despreciable. Habrá acumulado todos mis errores, distracciones y pecados, más los de mis yos intermedios. Y será culpable de la peor de las vilezas, porque no podrá dejar de reconocer todo esto como su propia culpa.
Mi yo futuro es más sabio y más fuerte que quien escribe estas líneas. Mi yo futuro es más valiente y más lúcido. Mi yo futuro puede hacer cualquier cosa que se proponga. Al menos eso es lo que comentan varios conocidos --no sé si suyos o míos--. Elijo creerles. Lo que evita que malgaste mi tiempo tratando de hacer un montón de cosas que de todos modos no sabría llevar a cabo tan bien como él.
QUE SE JODA.
Comparado con mi yo actual, mi yo futuro es despreciable. Habrá acumulado todos mis errores, distracciones y pecados, más los de mis yos intermedios. Y será culpable de la peor de las vilezas, porque no podrá dejar de reconocer todo esto como su propia culpa.
Pero...
Mi yo futuro es más sabio y más fuerte que quien escribe estas líneas. Mi yo futuro es más valiente y más lúcido. Mi yo futuro puede hacer cualquier cosa que se proponga. Al menos eso es lo que comentan varios conocidos --no sé si suyos o míos--. Elijo creerles. Lo que evita que malgaste mi tiempo tratando de hacer un montón de cosas que de todos modos no sabría llevar a cabo tan bien como él.
martes, octubre 20, 2009
Quine y la biblioteca de Babel (comentario innecesario)
El post anterior consiste en mi modestísima pero esforzada traducción de un texto de Quine que encontré hace pocas horas (me fue imposible dar con una versión en castellano).
En el artículo se proyecta una Biblioteca de Babel mucho más eficiente que la de Borges. O todo lo contrario.
Creo que la intuición es la misma en ambos autores, y el efecto (al menos en mi experiencia) es completamente análogo.
Evidentemente, Borges se expresa como un escritor, y Quine se expresa como un lógico.Aunque al fin y al cabo no parece tan difícil demostrar que en ambos textos --como en cualquier otro-- uno termina leyendo lo que quiere.
O lo que puede...
lunes, octubre 19, 2009
martes, octubre 13, 2009
Ubicuidad del naufragio (insularidad y misterios)
Nunca falta quien pregunta:
¿Todo hombre es una isla?
¿En qué improbable paraje batallan Ralph y Jack?
¿A qué le teme Robinson Crusoe?
¿Qué carajo significa res extensa?
Y por último (y sé que esto es lo que más les interesa):
¿Dónde se estrelló el vuelo 815?
Pues bien, ABC tiene una teoría...
Plan de evasión, 1945, Adolfo Bioy Casares.
Dejo links a un par de comentarios online (aunque recomiendo tomarse el trabajo de leer la novela):
PD: no se preocupen, no hay spoilers.
sábado, junio 27, 2009
Don Arturo vs. el resto de los alemanes
Toma carrera y les suelta: "son estúpidos y aburridos como gorros de dormir".
(Hasta la crítica más cruel se puede resistir con cierto aplomo, pero no hay defensa contra la carcajada.)
la cita es de Schopenhauer , "El amor, las mujeres y la muerte"
lunes, mayo 18, 2009
El vigía
...y por la noche
la vigilia que protege a las bestias
que no duermen/de las bestias
martes, marzo 31, 2009
Identidad de los indiscernibles
Kírilov razona así. No existir le es imposible, ser Dios le es imposible: lo imposible es lo único que vale la pena llevar a cabo.
martes, marzo 03, 2009
La última novela de Borges (Los sospechosos de siempre)
En sus conferencias sobre Borges y la Matemática , Guillermo Martínez habla sobre ciertas características formales (a la vez estilísticas y temáticas) de la narrativa (o poética en sentido amplio) borgeana que la acercan al modo de pensar de los matemáticos. Una es la preocupación por el infinito, otra, relacionada intrínsecamente con ella, es la de los objetos recursivos. Éstos últimos se presentan o bien como recursividades “ascendentes” (o “hacia fuera”) o como recursividades “descendentes” (o “hacia el interior”). Un ejemplo es el protagonista de Las Ruinas circulares, tan ocupado en soñar otro ser, que sólo al final cae en la cuenta de que él mismo está siendo soñado. O el rabino que contempla en el Golem su imperfecta imitación de humanidad, y que a su vez se halla bajo la mirada (no menos desencantada) del dios a quien debe su propia existencia. Ejemplos de recursividad “hacia adentro” serían el relato incluido en las Mil y una noches que consiste nada menos que en Las Mil y una noches, o la prisión infinitamente estrecha de Funes el Memorioso, atrapado en los recuerdos singulares de cada instante, que incluyen los recuerdos de cada recuerdo, etc. Ahora bien, en un intento de arrumbar a Borges dentro de ese territorio inverosímil que se dio a llamar “la posmodernidad” se ha pretendido que sus cuentos son meta-novelas, sus procedimientos estériles artefactos autorreferenciales, como los de cualquier “posmoderno”; para colmo, se ha querido derivar de todo esto su “genialidad”. Hay que reconocer que el propio Borges tiene cierta responsabilidad en la confusión, pero también es justo concederle que ningún verdadero artista posee el tiempo o la voluntad de convertirse en su propio curador.
Ahora bien, ante la pregunta de por qué no hay una novela de Borges, me permito aventurar la siguiente interpretación: toda su obra es una única novela. En su ensayo Borges novelista, Saer sostiene que en el centro de la teoría borgeana de la narración "hay un rechazo del acontecimiento, de la causalidad natural, de la inteligibilidad histórica y de la hiperhistoricidad que caracteriza al realismo”(…) Lo que caracterizaría a la novela como a la epopeya es una acumulación de acontecimientos que se agregan unos a otros y que se caracterizan por su variedad y su transformación * . Lo que quería proponer es que es intersante intentar pensar que en Borges hay a la vez, ese rechazo y la resignada aceptación de que cualquier esfuerzo humano participa de esa “imperfección estética” de la epopeya y la novela. Ante tal panorama, su apuesta (su destino) sería construir la novela sin novela, aceptar la complicidad con la novela que se escribirá inexorablemente, con o sin ayuda del autor. Esta actitud sí es innegablemente paradójica, y por qué no inevitable; lo que Borges ha sabido construir (en eso, creo yo, consiste su verdadera poética) es la sospecha de que todo este mecanismo forma parte de su obra, de su “proyecto”. Joyce escribe el Ulysses y no hay duda de que pretende construir una novela que contenga el mundo. Escribe una novela imposible, que es imposible de abarcar. Borges escribe cuentos cuya lectura conjunta (aunque sea parcial) aspira a lograr el efecto de una novela leída de manera fragmentaria, morosa o distraída; tal suele ser el destino de la novela de Joyce, incluso para ese gran lector que fue Borges. El tema del “lector distraído” viene de Macedonio Fernández, a cuya influencia (entre otras) imputa Saer la negativa borgeana de incursionar en el “género de la novela”.
Como en el caso de Joyce, este “programa” que aquí conjeturamos es una construcción ambiciosa, incompleta por definición, y a todas luces imposible. Pero en los infinitos intersticios de esta caja china se cuela algo que está más allá de las ambiciones técnicas o “formales”; un resto incomputable, indecidible, que se decanta más bien hacia la sospecha, hacia la duda, hacia el horror o la maravilla. De esta manera, su obra completa puede ser leída como una novela fantástica; pero puede también irrumpir como un hecho fantástico, inexplicable, un objeto a la vez recursivo y anti-recursivo, que se agota y no se agota a sí mismo. Curiosamente, es el efecto que suele provocarnos la experiencia de ciertos prodigios (como pueden ser la buena literatura, o la auténtica genialidad).
*De Borges todavía, Guillermo Martínez.
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