miércoles, julio 15, 2009
La cuestión de la profilaxis (Infantil bizantino)
Intentan convencernos de visitar periódicamente a nuestro padre biológico, pero nosotros somos caprichosos, y preferimos quedarnos haciendo la tarea que pisar la casa de un buen señor que no se molesta en utilizar preservativos. ¿No se entera de que en el barrio cada vez somos más? ¿Nadie le avisa que le corresponde hacerse cargo?
Los vecinos casi nunca responden más que con algún inspirado escupitajo. Aunque se ve que se ponen un poco nerviosos, porque generalmente se van a seguir torturando gatos, o a bajar gorriones a pedradas. Ese tipo de cosas parece que los calma.
lunes, julio 13, 2009
Halting problem
Quizás si hubiera alguien con quién conversarlo, o si le hubiera sido concedido un mínimo de materia gris, el resultado sería diferente. Pero, por supuesto, en el actual estado de cosas tampoco tiene manera de asegurarlo.
miércoles, julio 01, 2009
Pregunta razonable, respuesta idiota
¿Vos estás estudiando filos, das clases de filos, o limpiás las aulas de la carrera de filos?
Juan Rizzo dijo...
Lo primero cuando me acuerdo; lo segundo es medio difícil; aunque reconozco que lo tercero tiene más sentido que todo lo anterior (y más futuro).
(O sea: sí, más o menos, qué se yo)
martes, junio 30, 2009
The Parrot Has Ceased To Exist
(a quienes esperaban algo más "profundo", les pido perdón: esto merecía un post)
http://www.videos-star.com/watch.php?video=HI8oURc0cRM
sábado, junio 27, 2009
Don Arturo vs. el resto de los alemanes
miércoles, junio 24, 2009
martes, junio 02, 2009
Obviedad #13 (Las huestes de Judas)
martes, mayo 26, 2009
Un buen día
Es bastante raro, incluso, que lleguemos considerar a la religión y al lenguaje como aliados que se alimentan de su recíproca traición. No es habitual en nosotros caer en la cuenta de que las peregrinaciones conviven con los talk shows, y los ejércitos coexisten con las bibliotecas. Que, a pesar de todo, sigue habiendo lugar para nuevas razas de cucarachas, virus, profetas, bacterias, paradojas y partículas subatómicas.
Casi nunca se nos ocurre que rebaño no es comunidad, y que soledad no es necesariamente independencia.
No es algo que suceda seguido, decíamos. Y sin embargo, alguna fresca mañana de otoño, nos quedamos sin argumentos para sostener lo contrario.
Y es una buena mañana.
lunes, mayo 18, 2009
viernes, mayo 15, 2009
Un shopping en Andrómeda (The Wild Blue Yonder)

¿El proyecto? Abandonar un planeta moribundo, instalarse en un lejano paraje del universo, y finalmente construir un hábitat a la medida de los expedicionarios, una próspera ciudad que no carezca del orgullo de toda metrópoli: un resplandeciente centro comercial.
¿El resultado? Las remotas ruinas de lo que nunca llegó a ser. La tristeza inconsolable ante "toda esa mercadería sin vender".
"Los inmigrantes (aliens) no somos lo que estedes creen. Los inmigrantes somos una porquería", dice, y el terror ante implacables flotas aniquiladoras se nos va transformando en pena, o en un miedo más profundo.

También están, por supuesto, esas imágenes. Las imágenes que pueblan el relato pertenecen a la fantasía o el delirio; pero también a los más prestigiosos archivos documentales. ¿Y por qué no? En el relato, los humanos también son (o llegan a ser) inmigrantes. En el mismo relato (y en la mundana entrevista a un matemático de la NASA), los humanos --¿ellos?¿nosotros?-- también proyectan un paraíso de centro comercial, comida rápida y entertainment para todos. No falta quien expresa la esperanza de que el éxodo masivo devuelva a la Tierra una armonía de "reserva natural": sin hombres, sin historia --pero con convenientes miradores que permitan a los turistas admirar el paisaje--.
De alguna manera, no podemos evitar preguntarnos si el material del que están construidos los mitos es necesariamente diferente del que constituye lo nos empecinamos en llamar "realidad".
Queremos, y no podemos, evitar reconocernos en el relato alienado, en las inexplicables imágenes de austera belleza y desasosiego infinito.
O --quizá más precisamente-- podemos, y no queremos, enfrentarnos a la pregunta sobre nuestra condición.
Y ahí viene Herzog y nos asesta un cross a la mandíbula que nos deja, otra vez, mirando a las estrellas.
Las fotos publicadas son del sitio oficial de la película (el primero de los links de este post)
miércoles, mayo 06, 2009
Imposibilidad de la eugenesia (Obviedad #12)
Matarlo equivale a resucitarlo, y viceversa.
Mierda de tipo...
jueves, abril 23, 2009
Ontología I
El tipo le viene dando vueltas desde hace rato. Probó la angustia, la crítica, la embriaguez y hasta esa otra embriaguez que algunos llaman fe. Casi no ha hecho otra cosa su vida que hacer el intento; pero no, no hay caso.Hay el sol de otoño y ese color inverosímil que acaricia cual puñal inesperado. Hay la música incomprensible e implacable. Hay caricias perdidas y esos llantos secos, indispensables y nunca dispensados. Hay la aspereza despótica y libertaria de la cifra, el signo que castiga desde lejos. Hay las distancias que crecen al desaparecer. Hay los nombres públicos y secretos, y hay también todas las cosas que se resisten a ser llamadas "cosas".
Hay la alegría incontrastable de la sonrisa imbécil y la terca potencia de la rutina. Hay el vértigo que tanto se parece a la quietud. Hay la insensata tenacidad de la incoherencia.
Hay la multiplicidad que no es más ni menos que eso, y que nunca lo es del todo.
Hay la emoción imprecisa que lo empuja escribir lo ilegible, a leer lo que no hay en libros que no existen.
Hay los plagios ilustres y la sinceridad innecesaria: hay por ejemplo este post, que es las dos cosas sin ser ninguna.
Todo lo cual no sería siquiera digno de mencionar; si no fuera porque también, y sobre todo, hay la impúdica arbitrariedad de las enumeraciones.
jueves, abril 02, 2009
Obviedad #11 (Uretra vs.Eolo)
A partir de este momento renuncio a utilizar cualquier otro criterio que no sea el propio. Es decir, el peor criterio posible. O también: el único que se deja usar.
martes, marzo 31, 2009
Infinito Actual (De la contradictoria naturaleza del deseo)
Identidad de los indiscernibles
lunes, marzo 16, 2009
Obviedad #10
Tal vez no sin sabiduría se nos ha enseñado a sospechar de las cosas inútiles, a no intentar la felicidad.
domingo, marzo 08, 2009
Argumentum Maradonicus
jueves, marzo 05, 2009
El condenado
martes, marzo 03, 2009
La última novela de Borges (Los sospechosos de siempre)
En sus conferencias sobre Borges y
Ahora bien, ante la pregunta de por qué no hay una novela de Borges, me permito aventurar la siguiente interpretación: toda su obra es una única novela. En su ensayo Borges novelista, Saer sostiene que en el centro de la teoría borgeana de la narración "hay un rechazo del acontecimiento, de la causalidad natural, de la inteligibilidad histórica y de la hiperhistoricidad que caracteriza al realismo”(…) Lo que caracterizaría a la novela como a la epopeya es una acumulación de acontecimientos que se agregan unos a otros y que se caracterizan por su variedad y su transformación * . Lo que quería proponer es que es intersante intentar pensar que en Borges hay a la vez, ese rechazo y la resignada aceptación de que cualquier esfuerzo humano participa de esa “imperfección estética” de la epopeya y la novela. Ante tal panorama, su apuesta (su destino) sería construir la novela sin novela, aceptar la complicidad con la novela que se escribirá inexorablemente, con o sin ayuda del autor. Esta actitud sí es innegablemente paradójica, y por qué no inevitable; lo que Borges ha sabido construir (en eso, creo yo, consiste su verdadera poética) es construir la sospecha de que todo este mecanismo forma parte de su obra, de su “proyecto”. Joyce escribe el Ulysses y no hay duda de que pretende construir una novela que contenga el mundo. Escribe una novela imposible, que es imposible de abarcar. Borges escribe cuentos cuya lectura conjunta (aunque sea parcial) aspira a lograr el efecto de una novela leída de manera fragmentaria, morosa o distraída; tal suele ser el destino de la novela de Joyce, incluso para ese gran lector que fue Borges. El tema del “lector distraído” viene de Macedonio Fernández, a cuya influencia (entre otras) imputa Saer la negativa borgeana de incursionar en el “género de la novela”.
Como en el caso de Joyce, este “programa” que aquí conjeturamos es una construcción ambiciosa, incompleta por definición, y a todas luces imposible. Pero en los infinitos intersticios de esta caja china se cuela algo que está más allá de las ambiciones técnicas o “formales”; un resto incomputable, indecidible, que se decanta más bien hacia la sospecha, hacia la duda, hacia el horror o la maravilla. De esta manera, su obra completa puede ser leída como una novela fantástica; pero puede también irrumpir como un hecho fantástico, inexplicable, un objeto a la vez recursivo y anti-recursivo, que se agota y no se agota a sí mismo. Curiosamente, es el efecto que suele provocarnos la experiencia de ciertos prodigios (como pueden ser la buena literatura, o la auténtica genialidad).
*De Borges todavía, Guillermo Martínez.
jueves, febrero 26, 2009
Obviedad #9 (Insert Coin)
sin calambres, sin marcas, sin traiciones
puños lisos y temibles,
y córneas
transparentes
...quien tuviera, también, la inteligencia
(y los huesos) sin fisuras,
molares adamantinos
y venas sin toxinas...
alegremente
a demolerlo.
