lunes, agosto 18, 2008

Materialidad geográfica (Obviedad #3)

A veces nos olvidamos que

las cosas también tienen patrias

las patrias también tienen cosas.


(ya sé lo que están pensando; pero no, no es tan estúpido ni tan sencillo como suena)

martes, julio 08, 2008

Insomnio

¿Cómo sería despertar siendo otro?
Bioy Casares decía que el recuerdo que deja la lectura de un libro es más importante que el libro mismo. La primera vez que leí La Metamorfosis no se me ocurrió ninguna complicada teoría sobre su significado. No encontré (y ni siquiera se me ocurrió buscar) recónditos simbolismos o reveladoras alegorías.
Y sin embargo, de algún lugar tenía que venir ese vértigo y esa pregunta que creía nunca antes haberme planteado... Es una sensación rara, que me persigue de a ratos. Especialmente esas noches en que siento un escozor intermitente justo en ese lugar del caparazón que no alcanzo a rascarme.

viernes, junio 20, 2008

Estado de Cosas (Once upon a time...)

A los posibles lectores ruego hagan de cuenta que el presente post constituye un relato interesantísimo; para facilitar la tarea, conviene imaginar un narrador que no soy yo, sino quizá algún sabio milenario quien, a pesar de su insoportable estilo, merece respetuosa atención.

Concedido ese inestimable favor, confío --o deseo-- que al llegar al final del mismo, descubran que nos pertenece a todos; y que ya va siendo hora de que, al menos, lo empecemos a escribir nosotros mismos.

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"Un emperador, que no es emperador, gobierna y no gobierna a sus múltiples o inexistentes súbditos.

Un emperador, que no es emperador, saquea para prodigarse a un pueblo sumiso que no obedece, que se moviliza hacia (y desde) la más calma y más vertiginosa inmovilidad.

Mientras tanto, o hace mucho tiempo, ese emperador, que no es emperador, suplica e impone a más vulgar y la más profunda de las pleitesías.

Con o sin ayuda del destino, un alegre infeliz realiza sin notarlo una simbólica o insignificante reverencia. Antes y después, tiene y no tiene tiempo de comprender que es ése el primero y el último de sus actos (que es, como todos, accidente).

El olvido, que es memoria; preservará, desdibujándolos, su gesto y su condena.

Comprenderán ustedes pues, sin saberlo, que los mudos alaridos de los dioses son encantadora y cruelmente contradictorios.

Y de eso, mis queridos enemigos, es de lo que están hechas las fábulas y las crónicas policiales."


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"Al militante muerto lo habían llevado por $100 al acto K

El militante K que murió había recibido $100 para ir a la Plaza de Mayo a participar del acto en apoyo a Cristina. Un amigo del barrio lo convenció con la promesa del dinero, dos sándwiches y una gaseosa."

Fuente: Informe Digital, 18 de junio, 2008.


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Estoy al tanto de que el presente no es un gran post, creo que incluso yo me las podría haber ingeniado para escirbir algo mejor. Al contrario de lo que suele pensarse, la rabia y la tristeza no son nunca buenas musas; pero hay también esta sensación de que no podemos quedarnos callados, de que hay que seguir pensando y haciendo lo que se puede, al menos para que no se ocupen otros de pensar o hacer por nosotros.

En resumen: perdón por este feo post, perdón por la rabia y la desazón y el estupor y el pesimismo.

En resumen: sepan que no (me, les, nos) perdono este horrible post, ni esta rabia, ni esta desazón ni este pesimismo...



viernes, mayo 23, 2008

Confinamiento (This mortal coil)

los que se quejan
construyen prisiones/ que
los sobreviven


los que están tristes
y se dejan estar
por la tristeza

los que se salvan
buscando una condena
que nunca llega

los que pelean
forjan los grilletes/ que
los emancipan

los que no ven
y destrozan sus frentes
contra el vacío

los que llamaron
a un número cualquiera
que era el correcto

los que se esfuerzan
en la inútil empresa
de la desidia

los que se encuentran
en epitafios de otros
y no se lloran

los que desprecian
con ese cruel furor
sin sentimiento

los que se alegran
de ver este desierto
tan atestado

los que se aburren
y aburren con tres versos
a todo el mundo

Tus caricias

Los fantasmas
dicen
que los fantasmas
no existen/ dicen
que a veces digo
y casi nunca me creo
que los fantasmas/ más temibles
son los que
dicen
que/ digo
nunca existieron.

Tus caricias (Heresay)

Los fantasmas
dicen
que los fantasmas/ no existen
dicen
que

sábado, mayo 17, 2008

El emperador oculto

En algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

En algún lugar, alguien cree comandar ejércitos.

En algún lugar, alguien recibe unos pesos por comenzar un rumor o una revolución.

En algún lugar, alguien busca en qué invertir sus ahorros.

En algún lugar, alguien se entera de que las matanzas son un buen negocio.

En algún lugar, alguien lleva a cabo los penosos cálculos, publica los reveladores resultados, cobra la beca y comienza una auspiciosa carrera académica.

En algún lugar, alguien decide hacer todo lo posible por incentivar a las jóvenes promesas de las ciencias.

En algún lugar, alguien conjetura que existe un orden que rige el universo.

En algún lugar, alguien escribe el soneto perfecto.

En algún lugar, alguien despierta a la desesperación de saber que,

en algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

martes, mayo 06, 2008

De las divinidades y sus abyectas maldiciones

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Grito de algún tumbero:

La Mediocridad no mata; pero toma prisioneros.

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PD: ojalá este fuera el peor post que leyeron en su vida; pero ustedes y yo sabemos que no es ni siquiera eso.

sábado, abril 26, 2008

martes, abril 01, 2008

La Cátedra de Babel

El tipo y un compañero de curso están decididos a presenciar su primera clase teórica de Epistemología (materia de extendida y ríspida fama, si las hay). La obstinación, la timidez o acaso el ciego motor del caos los llevan de pasillo en pasillo; de aulas desiertas a hostiles aglomeraciones; del entusiasmo a la resignación.

El tipo empieza a barruntar que acaso el aula es todo el edificio; el profesor, el destino; la lección, la experiencia (o el tedio); y el edificio es el mundo, su itinerario, un oscuro laberinto de elecciones equivocadas... y así quién sabe cuántas payasadas más o menos borgeanas...

Resuelven, por tanto (y provisionalmente), confiar su fortuna a la buena voluntad de algún caritativo congénere. Sin dar un paso más, el tipo apunta con el mentón hacia la primera puerta que ve abierta y consulta con perentoria humildad:

"¿esto qué es?"

Ante lo cual, la buena señora cuya providencial presencia otorga un inesperado papel en el drama académico que nos ocupa, se ve en la obligación de responder:

"El Teórico de Epistemología. Primer Año."

El tipo (no sin cierto comedido heroísmo) se apura a arrastrar a su compañero hasta la puerta en cuestión --que resultará ser, según se confirmara más tarde, la entrada al Salón de Actos de la venerable institución--. Lo apremiaba el horario, y se abocó sin demora a encontrar un lugar en el concurrido recinto. Ya tendrá tiempo luego de reflexionar sobre la maldad o la estipidez intrínseca de la especie humana.

"Tetas , porque ustedes ven que digo tetas y todos prestan atención. Tetas. Es como una caricia al oído, ¿no? Una tibieza atávica, una mariposa de ternura... ¿No les parece?... Miren, si no, cómo hasta los dos alumnos que acaban de entrar, y no tienen idea de lo que veníamos hablando, se paran a escuchar..."

El tipo ya no está para ofenderse, ni siquiera para acusar recibo. Intenta, con inocencia, bosquejar mentalmente una descripción del orador: fracasa espectacularmente. Atina sólo a minimizarse en su asiento, con humildad de roedor perplejo.

"...porque si yo digo que estuve viendo tetas, tetas grandes, generosas, desparejas, respingonas, antipáticas, abismales, chuecas, chiquititas, explosivas... De todo, fíjense ustedes... Digo tetas libres, sueltas, tetas caídas, tetas autóctonas, tetas crueles, tetas de diseño, tetas desparramadas, tetas asquerosas, tetas inocentes, tetas largas, tetas blandas, tetas espeluznantes, tetas frígidas..."


El tipo reflexiona que la Epistemología debe de ser algo un tanto más interesante que lo que le habían informado. Por las dudas, sigue escuchando...

"Si yo les digo que estuve viendo todas esas tetas que les digo que estuve viendo... y después les pregunto, ¿estuve mirando tetas? ¿Ustedes qué dicen? ... Respóndanse primero a sí mismos, no aventuren cualquier respuesta..."

El tipo aguanta sin mínimo amago de sonrisa, y para estas alturas ya se cree con pleno derecho a considerarse un auténtico estoico de la educación superior.
"...representaciones, porque lo que comparaba eran representaciones, ¿entienden?..."

Ni mueca de asombro, ni suspiro delator; el tipo, todo un maestro zen.
" Porque ahora todo el mundo se 'separa'. Bah, dice que se separa. Porque nadie se separa de aquel al que el amor lo unió por aunque sea un segundo... Y ni les cuento de los que hablan de las causas... que el trabajo, que la secretaria, que no se le ríen de los chistes, que el tema del chizito insatisfactorio o la inadecuada lubricación. No entienden que nadie se separa de nadie. ¿Y si tienen hijos? ¿Qué van a hacer? ¿Los van a descuartizar? Si me decís que estás vivo no me podés decir que tus padres están separados, porque están en tu cuerpo. Y si te enfermás o te morís, seguro tus padres van juntos al hospital o al entierro..."

El tipo entiende (ahora, mientras escribe estas líneas) que su limitado espíritu no retiene toda la amplitud del discurso, sino las partes más pobres, más mezquinamente sensatas. Pero en aquel entonces (que seguirá siendo ahora a los efectos de la coherencia de la narración, y a despecho de la sintaxis) el tipo se plantea seriamente que, de tener a mano una conveniente cámara escondida, nada le impediría dejar chiquito al mismísimo Buñuel; se convence de que, si fuera poseedor del provechoso arte de la taquigrafía, no se le haría muy difícil encontrar un editor con el coraje de revivir el surrealismo. Se cuestiona aún, aunque brevemente, sobre la naturaleza de la disciplina epistemológica, pero le han advertido que la Academia opera de maneras misteriosas. Además, se está divirtiendo demasiado, y encima gratis.
El orador naufraga gozosamente por sucesivos o simultáneos océanos de incoherencia. Enseña, a su manera, que lo vulgar y lo épico son puntos de un mismo círculo.
Llegado cierto feliz (o fatal) momento, el tipo y su compañero de aventuras se evaden del vertiginoso trance mediante una nueva consulta. Esta vez, va dirigida a una bonita joven con comprensibles trazas de mártir, o tal vez de zombie, pero su contenido es similar a la anterior.

"¿...?" (el tipo)

"Fundamentos de Psicólog..." alcanza a articular la solícita vampiresa mientras nuestros esforzados héroes emprenden una digna pero no por ello menos expeditiva retirada a lo largo y ancho del pasillo central.

"Claro, llegaron cuando hablábamos de tetas, y ahora que mencionamos úteros y placentas, estos alumnos huyen... ofendidos, seguramente, por mis palabras. Lo que me recuerda..."

El mundo es siempre más pequeño después de una larga travesía. En comparación, la breve entrevista con el profesor de Epistemología --que les explica que comenzará a dictar sus clases la semana siguiente-- tiene sabor a trámite y a derrota.

Sobre el tema del campo...


" And the riot squad they're restless
They need somewhere to go"

Bob Dylan, "Desolation Row"

lunes, marzo 24, 2008

Casus belli (esa pulsión)

Tomar el Cielo por la razón equivale a tomar el Cielo por las armas. Pero, si Dios no existe, que no me quiten mi fusil.

jueves, marzo 06, 2008

Sísifo

Hacia las dos de la tarde hay pocos negocios abiertos en mi barrio. La estación de servicio, esa blanca e imponente obviedad, es casi la única opción.
Entro y lo veo al tipo. Tiene la cara teñida de trompadas u otros desastres naturales. El espíritu--se nota-- le está empezando a pesar, especialmente en el codo izquierdo. Pero el mostrador no es mostrador, no es barra hospitalaria y muda: es una frágil entelequia de cristal, refulgente de multicolores y odiosas golosinas. De todos modos es demasiado baja, y el tipo no está para acrobacias.
"...crudo, cocido y queso, o queso solo." ...alcanza a escuchar. Por instinto o por costumbre, también alcanza a responder:
"Un triple. De jamón y queso."
La empleada, que todavía está tratando de descifrar algunas cosas, se ve en la obligación de aclarar:
"Están todos en esas heladeras. Elija el que más le guste"
Y el tipo, firme en lo suyo:
"¿Y algo para tomar? ¿Pomelo?"
"Las gaseosas están en la heladera de al lado."
"Bueno: eso. Y una medida de fernet."(el tipo, ya de alguna manera reconciliado con la existencia)
"No, Fernet le podemos ofrecer solamente en botella. Son esas que ve ahí." (la chica, sensible pero instruida en evitar silencios incómodos.)
"Pero, yo digo para mezclar con el pomelo."
"Le repito, le puedo vender la botella."
(silencio inevitable)
"Pero..."
Hay en el tipo un visible reagrupamiento de tropas y una mirada, exenta de rencor, que atraviesa antes que él la puerta transparente.
Lo aplana el sol de la siesta. Alguna mosca enturbia su sombra -corta- que se aleja.


viernes, febrero 29, 2008

Pecado Original

Es ese inmundo frenesí. Ese milagro repugnante y asombroso del cual no sabemos bien a quién culpar.

Es eso que descubrimos siempre por primera vez, milenios después de tantos otros.

Es causa de más de una epidemia incurable, y hay quienes intentan evitarlo por pudor o por higiene.

Es una batalla perdida de antemano: un duelo desigual que no sabemos ni queremos evitar.

Nos promete la gloria; nos asegura la humillación.

Nos ennoblece y nos degrada.

Nos obliga a traicionar y traicionarnos.

No podemos evitar preocuparnos durante toda la vida por nuestro humilde desempeño, pasado o futuro.

Es la más seria trivialidad, la más honda superficie.

Es el guante de hierro sobre el puño de terciopelo.

Es un látigo, un escudo, un precipicio.

Es un ansia que no se cura con ninguna enfermedad. Se sabe que resiste a los años, y a la sabiduría.

Nos concentra, nos diluye, nos enfrenta, nos acerca, nos aísla, nos transforma, nos derrumba, nos construye.

Curiosamente (o no tanto) siempre es mejor en proyecto. Siempre es más minucioso desde el recuerdo.

Pero no nos engañemos: puede ser tedioso, monótono, egoísta o ajeno.

No siempre cura las heridas que provoca.

Y sin embargo es ese laberinto que esconde lo que somos. Es esa puerta infranqueable que nos niega lo que quisiéramos ser.

Nos hace solemnes, torpes, ridículos, pomposos, adultos u otras cosas peores...

Es un acto terrible de tiranía y sumisión radicales --y simultáneas--.

Exige una desnudez impúdica. Impone una indecente intimidad.

Nos arrastra fuera del tiempo, para ahogarnos sin remedio en lo más profundo de su cauce.

Nos pasamos la vida volviendo a empezar, intentando posiciones nuevas, apelando a recetas más o menos célebres, más o menos sospechosas; sin embargo sabemos que, a pesar de nuestros esfuerzos, en algún momento termina, y volverá a terminar.

Es todo eso y acaso muchas otras cosas, pero siempre deja atrás esa misma sensación de vacío. Aunque ese vacío multiplique burdeles y desborde bibliotecas; aunque ese vacío funde imperios o desate las más violentas conflagraciones.
Aunque sea justamente ese vacío lo que hace girar al mundo.

PD: A los que hayan llegado hasta acá, me veo en la obligación de agradecerles y confesarles que podría haberles ahorrado preciosos segundos de su vida si hubiera empezado con la frase : "Escribir es como el sexo".

Pero, sinceramente, tampoco quería privarme del placer de que acabáramos juntos.

Solipsismo (Mínimas II)


entre azulejos
busca amor sin traiciones
el onanista

miércoles, febrero 27, 2008