martes, marzo 31, 2009

Identidad de los indiscernibles

Kírilov razona así. No existir le es imposible, ser Dios le es imposible: lo imposible es lo único que vale la pena llevar a cabo.


Después se suicida, en una típica escenita de maricón histérico.



2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

En cuatro palabras resumes una obra... una vida... algo difícil de lograr.
¡Bravo, Juan!!!
Alicia

Juan Rizzo dijo...

Y vos exagerás de lo lindo, jajaja. Será el cariño...
(Igual eso que decís lo repetía Borges: es más fácil resumir una vida en cuatro líneas que en veinte tomos. Por suerte para nosotros, Dostoyevski no estaba de acuerdo)
Besos.