jueves, julio 29, 2010

Un idealista

"Le gustaban las armas de fuego y le desagradaban los gatos. Incurría en sus inclinaciones de manera económica: por las noches solía utilizar las primeras para disparar sobre estos últimos en los jardines de la universidad."


(en la parte biográfica de la entrada sobre Francis Herbert Bradley, en SEP)

5 comentarios:

Valentin Ibarra - (acertijo) dijo...

Que poder de síntesis el de este muchacho.
Todo además teñido de ese no se que, que tienen (ellos – otros) los académicos; donde ciertas excentricidades que a cualquier fulano lo meten en cana, a ciertos personajes los eleva al bronce.
Es esa “actitud pomelo”, de la * creo * que hablábamos en el banquete del sábado último, una vez que habíamos despedido a la flautista y habíamos decidido disertar en la compañía de Dioniso – al igual que en el homónimo de Platón, pero con menos alcurnia de sus comensales.


Saludos.

P/D: creo haber encontrado la formula de la eterna juventud mediante la alquimia, pero ahora que debo tener inclinaciones epistemológicas, las voy a descartar rápidamente. no como cierta epistemologa que consulta el tarot… y “las pastas”, diariamente.

Juan Rizzo dijo...

Lo de la piedra filosofal era todo una metáfora para que mantener secreto el descubrimiento de la Hepatalgina...
Metodológicos saludos!

Alicia María Abatilli dijo...

Me recuerda a alguien, parecido o parecida,lástima el sueño del gato que la llevó a su cueva en castigo, desde allí no volvió a molestarlos pero ve uno y finge no verlo. Per en el lugar de armas eran buenas las latitas bien atadas a sus colas.
Un abrazo.
Alicia

franco dijo...

Genial. Hallazgos (de Pancho) podrías hacerte con estas cositas :P
Esta podría corresponder a un "Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres", pero escrita por el Diógenes cínico en vez de el otro :P
Saludos!

Juan Rizzo dijo...

Alicia, franco: esto lo encontré leyendo sobre un filósofo que a Borges le parecía de lo más divertido, y que además se ocupó de plagiar abundantemente (mejorando, eso sí, el estilo). Claro que, como se trataba de un idealista radical, no se le habría ocurrido hacerle ningún reclamo...
Y hablando de incongruencias, a Borges sí le gustaban los gatos; y por otro lado, no creo que nadie se animara a facilitarle un arma de fuego, sobre todo a partir de cierta edad ;)

Un abrazo grande,
y gracias por pasar.