domingo, marzo 08, 2009

Argumentum Maradonicus

Hace unos días me encontraba visitando a un amigo. En la casa había un niño que efrentaba una especie de crisis de fe o de lealtad: sus simpatías oscilaban entre dos equipos de fútbol antagónicos. En algún momento todos los presentes declararon, a manera de ejemplo aleccionador, su propio apoyo incondicional a tal o cual club. Yo permanecí callado, pero la infancia es más suspicaz, o más cruel, por lo que me vi de pronto interpelado:
"¿Y vos, de qué cuadro sos?"
Murmuré algunas palabras resignadas, a todas luces insatisfactorias. "No es de ninguno. A él no le interesa el fútbol", explicó mi amigo, con aplicada paciencia, exigida probablemente por la edad del interlocutor y por la secreta ignominia de tal revelación.
Acaso por primera vez en su vida, el niño tuvo conciencia de ser testigo de un escandaloso desequilibrio en la trama de la realidad:
"¿De ningún cuadro? Vos no tendrías que existir en este universo."
Por supuesto, su conclusión era lógica, prístina, convincente. Recuerdo haber pensado "este chico tiene alma de teólogo, o de delantero". Guardo también la sensación de hacerme gradualmente más pequeño, más inconsistente ante su mirada.

6 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Escuche decir por ahí que de aquel a quien no le gusta el fútbol se debe sospechar, ja ja.
Pancho, el planteo al que llega el niño es para meditarlo, "habemos" muchos que andamos como desarticulados de este universo...
Sí, lo de mis comentarios, podrías hacer una síntesis... espero que no llegues a la conclusión que al final siempre digo lo mismo, ja ja.
Abrazos y más abrazos.
Alicia

Lilya Nuratis dijo...

Ningun relato pudo haber sido mas atinado q este para robarme una sonrisa....

Juan... tantas gracias diria por tus palabras y la fuerza y los besos para la princesa...

Aqui estoy volviendo de a poco.. y mas Feliz... porque "la infancia" q es algo maravilloso esta llegando (despues de un susto) en forma de sobrinita a mi vida...

Besos mil!
Lilya

Luis Madrigal Tascón dijo...

Juan, no estoy totalmente de acuerdo con la conclusión de ese niño. Los que "no son de ningún cuadro", no es que no deban existir, es que, en realidad, no existen -no existimos- porque el mundo, en su inmensa mayoría, prescinde por completo de nosotros. No es necearia la exclusión del niño, por reiterativa. Los que no deberían existir son los que integran los cuadros, para dar puntapiés a una bola en "paños menores". Por lo inmoral que resulta lo que les pagan, no ya comparado con lo que se paga a los bioquímicos, que investigan la causa de terribles enfermedades, sino con lo que se paga a un honrado carpintero, capaz de fabricar una cosa tan útil como una silla. Los otros, los que dan las patadas, aparte de no hacer nada útil, además de no haber leído en su vida un solo libro, hacen otras cosas bastantes feas, escupir, dar cabezados, insultar al adversario, "acordarse" de la madre del árbitro y un sin fin de gloriosas gestas de valor universal. ¡Y patriótico...! Arte puro. Tú, Juan, haces muy bien en no ser de ningún cuadro. Yo, tampoco. Ya tenemos bastante con Maradona y... con otros muchos. Díselo a ese pobre niño, antes de que sea tarde. Un abrazo.

Juan Rizzo dijo...

Gracias a todos por los comentarios.
Ali: lo tuyo, antológico como siempre (y venturosamente "desarticulado" de este universo un poco gris).
Lilya: qué alegría leer otra vez tus cálidas palabras!
Luis: por más violencia que me haga a mí mismo, he llegado a la conclusión de que solamente puedo respetar a aquel aficionado al fútbol que mira un partido aunque sin "militar en las filas" de ningún equipo, y que encuentra cierta belleza en el juego mismo. Aunque no comparta su afición, a esa persona sí puedo respetarla, (y hasta envidiarla un poco).

Lina dijo...

Bueniiisimo el comentario del nene! (me lo puedo imaginar y creo que no me estoy equivocando de nene). La logica de los chicos es tan implacable! Ya va a agarrar uno o dos libros, conocer un par de gentes y replantearse lo que ahora ve con tanta claridad. En el fondo me da un poco de pena, las epifanias infantiles nos parecen tan ciertas en su momento que es una lastima tener que crecer y perder esa sensacion.

Abrazo!!

Gwynette dijo...

Este niño ha descubierto la opción C.,una gran revelación: los que no les gusta el fútbol. Creo que tendrás que ingeniártelas mucho, para que el nene vuelva a mirarte con buenos ojos! :)))

Un abrazo