martes, enero 13, 2009

Cuarteles de verano

I
desde la sombra
que olvidan los caminos
también se extraña

II
¿Y si mañana
sigue llegando tarde
tu ayer caricia?

III
¿No envidia el sol
al ávido murciélago
su azul ceguera?

IV
Mientras los necios
trafican versos lelos
el río bosteza

V
es lo que queda
de tanto irse quedando
en despedidas

4 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Ese "ayer de caricia" y lo que hablas de extrañar a pesar de todo me deja sin palabras.
Gracias por ser río, deja ya de bostezar, de todas formas seguiremos traficando versos.
Es lo más bello que he leído en estos tiempos.
Alicia

Luis Madrigal Tascón dijo...

Creo que no es "también" (I), Juan. Quizá, es "siempre". Si la caricia llega tarde (II), se incrementa la sombra... Por eso, creo yo, el sol no puede jamás envidiar ninguna ceguera,(III) aunque los "traficantes" de esos versos hagan bostezar a los ríos...(IV) Sí, esto último puede ser. Sin embargo, yo tengo la esperanza de que, en ningún caso, sucederá así con ese "trozo de cielo que camina". No, nadie podría, aunque sus versos fueran estúpidos. Pienso también, que es preciso aprovechar cada "despedida" (V), para construir una permanencia eterna.Un abrazo, Juan. Luis Madrigal.-

Juan Rizzo dijo...

Luis: a veces me agarra por el lado de la catarsis nihilista (lo cual, reconozco, es -y no es- contradictorio). Quizá se trate de una mera afectación de estilo, para dármelas de "profundo", jajaja.

Ali: gracias por tus comentarios, como siempre. Ah, para mí que sólo se puede ser río a condición de insistir en traficar versos bobos; pero es una cosa mía, que no me atrevería a recomendar.

Amnesis Poética dijo...

Siempre habrá una despedida en la cual recordarte, y no es eternidad, simplemente, latencia.
Bellísimos!