viernes, septiembre 26, 2008

Salomón

En una actitud de infinita humildad o infinito cinismo, el tipo aconseja únicamente aquellas opciones que su interlocutor ya ha concebido y por las que ya se ha decidido. Mediante este sencillo procedimiento cree librarse del pecado de la originalidad y del disgusto de las malas interpretaciones. Por otro lado, el tipo reconoce que debe esta peculiar costumbre al valioso consejo de cierto conocido; lo que le hace considerar si no habrá sido un error adoptarla, o si acaso no se le habría ocurrido antes a él mismo.

jueves, septiembre 18, 2008

jueves, septiembre 11, 2008

El Umbral

Amanece y el tipo no abre los ojos, piensa que le vendría bien dormir un poco más. Esta noche, piensa. Está decidido, cuando vuelva a la cama, esta noche, va a descansar como se merece (o como espera merecerse, esta noche, al final del día).

Café, y un cigarrillo. En eso piensa, mientras se pone las medias. En eso piensa. Y también en que, si fuera posible definir tales cosas, el café y el tabaco se definirían exactamente así, lo que persiste, lo que es más tangible en ausencia. O sea, lo único que importa al fin y al cabo. (Es decir, aquello en lo que pensamos mientras nos ponemos las medias.)

Si no hubiera que levantarse, afeitarse, convencerse una vez más de ir una vez más a trabajar. Si no hubiera esa responsabilidad ineludible de navegar abismos hechos de puras superficies. Si no hubiera que seguir viviendo, el tipo se dedicaría simplemente a vivir. En eso piensa. O eso es lo que le gustaría pensar.

Pero esa no era la historia. La historia venía contando que el tipo, que ya estaba despierto, se levanta, se viste (empezando por las medias), desayuna, se olvida de afeitarse, invierte largos minutos en encontrar las llaves, y después sale. Digamos que de alguna manera entra a eso que sus improbables congéneres llaman mundo.

La historia no dice mucho, es cierto. Pero ¿cómo referir este ritual, o cualquier ritual? ¿Dónde buscar los detalles reveladores, los misterios más transparentes? Lo que tenemos, lo que tiene el tipo, es este día. Un día cualquiera. Este primer día de una eternidad cualquiera.

sábado, agosto 30, 2008

La forma de la lupa

Hay una forma de buscar indicios en el propio pasado que --acaso por una cuestión de perspectiva, o de metodología-- nos hace revivir el triste destino de Edipo. Mientras más rigurosa es la investigación, se hace más evidente que todas las pruebas apuntan a un único culpable que, por supuesto, es uno mismo.

***
(Hace años leí La Pesquisa, de Saer. Lo entendí recién hace un par de minutos. Este post es testimonio de mi estupidez, mi lentitud, mi perseverancia o mi distracción).

Dos veces breve (Nueva Sección!)

Hoy, inaugurando nuestro espacio "Respuestas a preguntas que nadie nos hizo" nos ocuparemos de la siguiente:

"¿Por qué los últimos posts de este blog son casi todos de la categoría Cortos?"

¡Muy buena pregunta! Intentaremos responder con nuestra acostumbrada elocuencia:

--En realidad es a causa de una norma de estilo, que reza más o menos así: "Si vas a escribir pelotudeces, al menos escribí pelotudeces cortas". La virtud de esta estrategia está en hacer creer que uno sabe más de lo que dice (un boludo parco no se distingue demasiado de un oráculo sapientísimo y críptico).
Y si aun eso falla,al menos nos queda la tranquilidad de conciencia de no haber importunado demasiado a nuestros lectores.

A quienes sientan el imperioso deseo de remitirnos alguna inquietud, los alentamos a que lo resistan con entereza.
Pónganse a pensar... un tipo que escribe un blog completamente solo y sin embargo insiste referirse a sí mismo en plural no parece alguien capaz de respuestas convincentes (o, para el caso, siquiera coherentes).

jueves, agosto 28, 2008

miércoles, agosto 27, 2008

Funámbulo

Jazmines y madreselvas. Y otros susurros. Fiebre

Desde cada rincón del horizonte acecha la mala poesía (que otros llaman felicidad).

martes, agosto 19, 2008

El humo y los bosques

A veces, al llegar al final de un libro, parece que ya no hubiera necesidad de leer ningún otro; el cosmos entero está ahí, al mismo tiempo afuera y adentro del que lee, en ese prodigio tóxico de tinta y celulosa. Y ese milagro, esa maldición, está también hecho de olvido. Nuestra desesperación, nuestra apatía, chocará en nuevas lecturas con la misma opaca evidencia meridiana que hoy nos sale al paso.

Me pasó, entre los que creo recordar, con Bartleby, con Moby Dick, con El señor de las moscas, con El corazón de las tinieblas, con Hojas de hierba, con El Amante (hace semanas) y con El entenado, de Saer, hace unas pocas horas.

A veces, al llegar al final de un libro, la vida ya está vivida. Los pecados han sido todos cometidos; las maravillas nítidamente enumeradas; los límites, trazados y vueltos a desdibujar.

Comenzamos, otra vez por vez primera, nuestra precaria infancia milenaria.

lunes, agosto 18, 2008

Materialidad geográfica (Obviedad #3)

A veces nos olvidamos que

las cosas también tienen patrias

las patrias también tienen cosas.


(ya sé lo que están pensando; pero no, no es tan estúpido ni tan sencillo como suena)

martes, julio 08, 2008

Insomnio

¿Cómo sería despertar siendo otro?
Bioy Casares decía que el recuerdo que deja la lectura de un libro es más importante que el libro mismo. La primera vez que leí La Metamorfosis no se me ocurrió ninguna complicada teoría sobre su significado. No encontré (y ni siquiera se me ocurrió buscar) recónditos simbolismos o reveladoras alegorías.
Y sin embargo, de algún lugar tenía que venir ese vértigo y esa pregunta que creía nunca antes haberme planteado... Es una sensación rara, que me persigue de a ratos. Especialmente esas noches en que siento un escozor intermitente justo en ese lugar del caparazón que no alcanzo a rascarme.

viernes, junio 20, 2008

Estado de Cosas (Once upon a time...)

A los posibles lectores ruego hagan de cuenta que el presente post constituye un relato interesantísimo; para facilitar la tarea, conviene imaginar un narrador que no soy yo, sino quizá algún sabio milenario quien, a pesar de su insoportable estilo, merece respetuosa atención.

Concedido ese inestimable favor, confío --o deseo-- que al llegar al final del mismo, descubran que nos pertenece a todos; y que ya va siendo hora de que, al menos, lo empecemos a escribir nosotros mismos.

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"Un emperador, que no es emperador, gobierna y no gobierna a sus múltiples o inexistentes súbditos.

Un emperador, que no es emperador, saquea para prodigarse a un pueblo sumiso que no obedece, que se moviliza hacia (y desde) la más calma y más vertiginosa inmovilidad.

Mientras tanto, o hace mucho tiempo, ese emperador, que no es emperador, suplica e impone a más vulgar y la más profunda de las pleitesías.

Con o sin ayuda del destino, un alegre infeliz realiza sin notarlo una simbólica o insignificante reverencia. Antes y después, tiene y no tiene tiempo de comprender que es ése el primero y el último de sus actos (que es, como todos, accidente).

El olvido, que es memoria; preservará, desdibujándolos, su gesto y su condena.

Comprenderán ustedes pues, sin saberlo, que los mudos alaridos de los dioses son encantadora y cruelmente contradictorios.

Y de eso, mis queridos enemigos, es de lo que están hechas las fábulas y las crónicas policiales."


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"Al militante muerto lo habían llevado por $100 al acto K

El militante K que murió había recibido $100 para ir a la Plaza de Mayo a participar del acto en apoyo a Cristina. Un amigo del barrio lo convenció con la promesa del dinero, dos sándwiches y una gaseosa."

Fuente: Informe Digital, 18 de junio, 2008.


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Estoy al tanto de que el presente no es un gran post, creo que incluso yo me las podría haber ingeniado para escirbir algo mejor. Al contrario de lo que suele pensarse, la rabia y la tristeza no son nunca buenas musas; pero hay también esta sensación de que no podemos quedarnos callados, de que hay que seguir pensando y haciendo lo que se puede, al menos para que no se ocupen otros de pensar o hacer por nosotros.

En resumen: perdón por este feo post, perdón por la rabia y la desazón y el estupor y el pesimismo.

En resumen: sepan que no (me, les, nos) perdono este horrible post, ni esta rabia, ni esta desazón ni este pesimismo...



viernes, mayo 23, 2008

Confinamiento (This mortal coil)

los que se quejan
construyen prisiones/ que
los sobreviven


los que están tristes
y se dejan estar
por la tristeza

los que se salvan
buscando una condena
que nunca llega

los que pelean
forjan los grilletes/ que
los emancipan

los que no ven
y destrozan sus frentes
contra el vacío

los que llamaron
a un número cualquiera
que era el correcto

los que se esfuerzan
en la inútil empresa
de la desidia

los que se encuentran
en epitafios de otros
y no se lloran

los que desprecian
con ese cruel furor
sin sentimiento

los que se alegran
de ver este desierto
tan atestado

los que se aburren
y aburren con tres versos
a todo el mundo

Tus caricias

Los fantasmas
dicen
que los fantasmas
no existen/ dicen
que a veces digo
y casi nunca me creo
que los fantasmas/ más temibles
son los que
dicen
que/ digo
nunca existieron.

Tus caricias (Heresay)

Los fantasmas
dicen
que los fantasmas/ no existen
dicen
que

sábado, mayo 17, 2008

El emperador oculto

En algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

En algún lugar, alguien cree comandar ejércitos.

En algún lugar, alguien recibe unos pesos por comenzar un rumor o una revolución.

En algún lugar, alguien busca en qué invertir sus ahorros.

En algún lugar, alguien se entera de que las matanzas son un buen negocio.

En algún lugar, alguien lleva a cabo los penosos cálculos, publica los reveladores resultados, cobra la beca y comienza una auspiciosa carrera académica.

En algún lugar, alguien decide hacer todo lo posible por incentivar a las jóvenes promesas de las ciencias.

En algún lugar, alguien conjetura que existe un orden que rige el universo.

En algún lugar, alguien escribe el soneto perfecto.

En algún lugar, alguien despierta a la desesperación de saber que,

en algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

martes, mayo 06, 2008

De las divinidades y sus abyectas maldiciones

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Grito de algún tumbero:

La Mediocridad no mata; pero toma prisioneros.

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PD: ojalá este fuera el peor post que leyeron en su vida; pero ustedes y yo sabemos que no es ni siquiera eso.

sábado, abril 26, 2008

martes, abril 01, 2008

La Cátedra de Babel

El tipo y un compañero de curso están decididos a presenciar su primera clase teórica de Epistemología (materia de extendida y ríspida fama, si las hay). La obstinación, la timidez o acaso el ciego motor del caos los llevan de pasillo en pasillo; de aulas desiertas a hostiles aglomeraciones; del entusiasmo a la resignación.

El tipo empieza a barruntar que acaso el aula es todo el edificio; el profesor, el destino; la lección, la experiencia (o el tedio); y el edificio es el mundo, su itinerario, un oscuro laberinto de elecciones equivocadas... y así quién sabe cuántas payasadas más o menos borgeanas...

Resuelven, por tanto (y provisionalmente), confiar su fortuna a la buena voluntad de algún caritativo congénere. Sin dar un paso más, el tipo apunta con el mentón hacia la primera puerta que ve abierta y consulta con perentoria humildad:

"¿esto qué es?"

Ante lo cual, la buena señora cuya providencial presencia otorga un inesperado papel en el drama académico que nos ocupa, se ve en la obligación de responder:

"El Teórico de Epistemología. Primer Año."

El tipo (no sin cierto comedido heroísmo) se apura a arrastrar a su compañero hasta la puerta en cuestión --que resultará ser, según se confirmara más tarde, la entrada al Salón de Actos de la venerable institución--. Lo apremiaba el horario, y se abocó sin demora a encontrar un lugar en el concurrido recinto. Ya tendrá tiempo luego de reflexionar sobre la maldad o la estipidez intrínseca de la especie humana.

"Tetas , porque ustedes ven que digo tetas y todos prestan atención. Tetas. Es como una caricia al oído, ¿no? Una tibieza atávica, una mariposa de ternura... ¿No les parece?... Miren, si no, cómo hasta los dos alumnos que acaban de entrar, y no tienen idea de lo que veníamos hablando, se paran a escuchar..."

El tipo ya no está para ofenderse, ni siquiera para acusar recibo. Intenta, con inocencia, bosquejar mentalmente una descripción del orador: fracasa espectacularmente. Atina sólo a minimizarse en su asiento, con humildad de roedor perplejo.

"...porque si yo digo que estuve viendo tetas, tetas grandes, generosas, desparejas, respingonas, antipáticas, abismales, chuecas, chiquititas, explosivas... De todo, fíjense ustedes... Digo tetas libres, sueltas, tetas caídas, tetas autóctonas, tetas crueles, tetas de diseño, tetas desparramadas, tetas asquerosas, tetas inocentes, tetas largas, tetas blandas, tetas espeluznantes, tetas frígidas..."


El tipo reflexiona que la Epistemología debe de ser algo un tanto más interesante que lo que le habían informado. Por las dudas, sigue escuchando...

"Si yo les digo que estuve viendo todas esas tetas que les digo que estuve viendo... y después les pregunto, ¿estuve mirando tetas? ¿Ustedes qué dicen? ... Respóndanse primero a sí mismos, no aventuren cualquier respuesta..."

El tipo aguanta sin mínimo amago de sonrisa, y para estas alturas ya se cree con pleno derecho a considerarse un auténtico estoico de la educación superior.
"...representaciones, porque lo que comparaba eran representaciones, ¿entienden?..."

Ni mueca de asombro, ni suspiro delator; el tipo, todo un maestro zen.
" Porque ahora todo el mundo se 'separa'. Bah, dice que se separa. Porque nadie se separa de aquel al que el amor lo unió por aunque sea un segundo... Y ni les cuento de los que hablan de las causas... que el trabajo, que la secretaria, que no se le ríen de los chistes, que el tema del chizito insatisfactorio o la inadecuada lubricación. No entienden que nadie se separa de nadie. ¿Y si tienen hijos? ¿Qué van a hacer? ¿Los van a descuartizar? Si me decís que estás vivo no me podés decir que tus padres están separados, porque están en tu cuerpo. Y si te enfermás o te morís, seguro tus padres van juntos al hospital o al entierro..."

El tipo entiende (ahora, mientras escribe estas líneas) que su limitado espíritu no retiene toda la amplitud del discurso, sino las partes más pobres, más mezquinamente sensatas. Pero en aquel entonces (que seguirá siendo ahora a los efectos de la coherencia de la narración, y a despecho de la sintaxis) el tipo se plantea seriamente que, de tener a mano una conveniente cámara escondida, nada le impediría dejar chiquito al mismísimo Buñuel; se convence de que, si fuera poseedor del provechoso arte de la taquigrafía, no se le haría muy difícil encontrar un editor con el coraje de revivir el surrealismo. Se cuestiona aún, aunque brevemente, sobre la naturaleza de la disciplina epistemológica, pero le han advertido que la Academia opera de maneras misteriosas. Además, se está divirtiendo demasiado, y encima gratis.
El orador naufraga gozosamente por sucesivos o simultáneos océanos de incoherencia. Enseña, a su manera, que lo vulgar y lo épico son puntos de un mismo círculo.
Llegado cierto feliz (o fatal) momento, el tipo y su compañero de aventuras se evaden del vertiginoso trance mediante una nueva consulta. Esta vez, va dirigida a una bonita joven con comprensibles trazas de mártir, o tal vez de zombie, pero su contenido es similar a la anterior.

"¿...?" (el tipo)

"Fundamentos de Psicólog..." alcanza a articular la solícita vampiresa mientras nuestros esforzados héroes emprenden una digna pero no por ello menos expeditiva retirada a lo largo y ancho del pasillo central.

"Claro, llegaron cuando hablábamos de tetas, y ahora que mencionamos úteros y placentas, estos alumnos huyen... ofendidos, seguramente, por mis palabras. Lo que me recuerda..."

El mundo es siempre más pequeño después de una larga travesía. En comparación, la breve entrevista con el profesor de Epistemología --que les explica que comenzará a dictar sus clases la semana siguiente-- tiene sabor a trámite y a derrota.